El Salvador: “El Pulgarcito de América”

Octubre 2009
El Salvador


El Salvador es el país más pequeño de la América Central. Está ubicado en la costa Pacífica teniendo como vecinos a Guatemala y Honduras. Antes de la llegada de los españoles, el actual territorio de El Salvador se denominaba Cuscatlán lo que traducido del náhuatl significa “tierra de las piedras preciosas”. No obstante, el “Pulgarcito de América·” (mote dado por Gabriela Mistral) posee múltiples atractivos naturales, paisajísticos, culturales e históricos, pero aún no se ha convertido en un destino turístico, manteniéndose hasta el día de hoy a la sombra de sus más notables vecinos. La mayoría de los turistas que llegan a El Salvador lo hacen en tránsito, dedicando 2-3 días para conocerlo y limitan su visita a la capital que, a pesar de toda su importancia, económica, política y cultural dista mucho de ser lo más interesante que puede verse en El Salvador. Existe otro obstáculo para el desarrollo del turismo: la escasa información que a menudo es copia de viejas guías que presentan un cuadro poco atrayente de subdesarrollo económico e inestabilidad política, de forma que poco a poco conduce a los lectores a la idea de que El Salvador no es apropiado para el turismo.

Entretanto, por el nivel de servicio, El Salvador es capaz de satisfacer las demandas de los más exigentes y experimentados viajeros. El aeropuerto internacional Comalapa se considera el más moderno y técnicamente equipado de América Central. La opción de hoteles es enorme: desde los ostentosos Radisson, Hilton y Hotel Presidente, los lujosos clubes suburbanos y bungalós de playa, hasta los numerosos y pintorescos hoteles privados, hostales y casas de huéspedes cuyos precios oscilan entre 15 y 30 dólares. A la par con la cocina tradicional salvadoreña están ampliamente representadas las cocinas mexicana, italiana y brasileña.


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San Salvador


Entre las principales atracciones de la capital, vale la pena mencionar la Plaza Salvador del Mundo, Teatro Nacional y el Palacio. En el centro histórico de la ciudad se encuentra, además, la catedral principal con su singular y pintoresca fachada de estilo tradicional. En San Salvador pueden visitarse muchos museos entre los cuales, tal vez, deban destacarse especialmente el Museo Nacional de Antropología, el Museo Nacional de Bellas Artes y, quizás, el único museo para niños, el Tin Marín, en el cual a niños y padres por igual se les propone no sólo mirar, sino además participar activamente en el proceso de creación de lo bello.

Los aficionados a visitar tiendas estarán gratamente impresionados tanto por la amplia oferta de centros comerciales, boutiques, tiendas de modas, calzado, técnica del hogar, como por los “agradables” precios, sustancialmente más bajos que en los países vecinos.

Los que prefieren pasar la noche más sosegadamente y descansar de la agitación de la ciudad pueden subir a las montañas que se yerguen sobre San Salvador y deleitarse con una taza de chocolate caliente en uno de los cafés con su maravillosa vista nocturna de la ciudad.


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Playa


La extensión total de las playas de El Salvador asciende a unos 300 kilómetros a lo largo de la costa Pacífica. El Salvador se considera en la América Central el mejor destino para practicar surfing, por lo que con regularidad es sede de competencias internacionales y encuentros de surfistas. También existen magníficas condiciones para practicar esquí acuático, windsurfing, submarinismo y remos.

Los que valoran las bellezas de la naturaleza pueden deleitarse con las bellísimas lagunas, piscinas naturales y pantanos de mangle virgen. En los restaurantes de las playas pueden disfrutarse mariscos y el delicado pescado local, Boca Colorada, asado al carbón.


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Tierra de Lagos y Volcanes


Aquí también se encuentra la mayoría de las plantaciones cafetaleras en las que se cultivan variedades especiales de Arábiga de montaña. El clima fresco, las tecnologías especiales de secado y tostado le confieren al café salvadoreño un sabor y aroma saturado e inolvidable.


En el parque Cerro Verde es posible conocer la flora y la fauna únicas del cráter de un volcán apagado y deleitarse con el majestuoso Izalco, muy cerca del cual se encuentra el pintoresco lago volcánico Coatepeque.

Para los amantes del ecoturismo son puntos obligados de visita los parques nacionales Montecristo y El Imposible. Este último representa en si la verdadera selva tropical salvadoreña que ocupa un territorio de unas 5 000 hectáreas. Aquí es posible ver más de 500 tipos de mariposas, 400 especies de árboles, 300 tipos de aves, reptiles y más de 100 tipos de mamíferos.

En la parte oriental del país hay otros lugares de sombrosa belleza natural: la laguna La Alegría, famosa por sus aguas color esmeralda que poseen propiedades curativas, el único valle de geiseres de El Salvador, la reserva nacional Río Sapo ideal para practicar camping.


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Atractivos históricos y arqueológicos.


Entre los más destacados atractivos arqueológicos de El Salvador debe destacarse: uno de los mayores centros religiosos de los antiguos mayas: Nahua / Tazumal, complejo arquitectónico compuesto por una pirámide, lugares de enterramiento y un campo para jugar a la pelota; la Joya de Ceren, la Pompeya de América Central, única aldea maya cubierta por las cenizas, gracias a lo cual se ha conservado casi intacta. Finalmente, San Andrés, centro administrativo y religioso maya donde, entre otras cosas, puede verse una antigua “fábrica” para producir colorante índigo en perfecto estado de conservación.

Dentro de los monumentos históricos pueden incluirse numerosas ciudades coloniales de El Salvador cada una con su irrepetible colorido, por las iglesias, parques y callejuelas estrechas y sinuosas que sorprenden por su asombrosa proporcionalidad.

Prácticamente cada ciudad desarrolla sus propias actividades culturales conocidas en todo el país: el festival gastronómico de Juayua; el carnaval de San Miguel (espectáculo pintoresco e inolvidable con trajes nacionales, música y fuegos artificiales); el festival de arte popular de Suchitoto; las solemnes procesiones pascuales de Sonsonate antes de las cuales toda la ciudad se cubre con fantásticas alfombritas de sal, tradición que sólo se conserva en El Salvador.


Todo lo antes relacionado no es más que una pequeña parte de lo que se puede ver en El Salvador. Según el criterio generalizado, el patrimonio fundamental del país es su gente: los salvadoreños, que son trabajadores, afectuosos y hospitalarios y siempre están listos para sugerir al viajero las otras perlas que pueden hallar en esta asombrosa y genuina tierra.
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