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Sociedad y Economia > Alternativas de desarrollo, neoliberalismo y ALBA

Alternativas de desarrollo, neoliberalismo y ALBA

Olmedo Beluche, Panamá /agencias

Del 3 al 5 de julio de 2007 se realizó en Panamá el foro “José Martí: Pensamiento de Unidad Latinoamericana”, en el que discutieron sobre las iniciativas de integración en especial la Alternativa Bolivariana para las Americas, y se abordaron también la globalización e identidad cultural, así como la lucha ideológica y medios de comunicación. El foro fue propicio para reflexionar sobre los temas que más inquietan a los pueblos de América.

En el evento entre otros asistieron prominentes intelectuales del continente encabezados por Atilio Borón, Luis Suárez, Jorge Lozano, Jaime Zuluaga, Ricardo Dello Buono, Carlos Pérez, Marco Gandásegui y Juan Jované. En el foro participó un nutrido grupo de estudiantes y docentes panameños.

Temas como: José Martí: Patriota latinoamericano; La crisis de hegemonía, migraciones y los movimientos sociales de EEUU; Alternativas de desarrollo, neoliberalismo y el ALBA; Globalización e identidad cultural; Los peligros de Martí; Luchas ideológicas y los medios de comunicación, fueron analizados y debatidos por investigadores y especialistas del tema sobre Martí.

Inspirados en el pensamiento libertario de José Martí, intelectuales americanos apoyaron en Panamá la idea de consolidar un proyecto inconcluso de integración y unidad en Latinoamérica y el Caribe, para alcanzar el desarrollo social y humano.

El investigador social estadounidense Ricardo Dello Buono, residente en Argentina, dijo que las bases de la integración existen, pero es necesaria una consolidación, como lo previó Martí en el siglo XIX, a través de innumerables escritos filosóficos sobre la independencia y la libertad.

A su vez, el director de la Oficina Nacional del Programa Martiano, Armando Hart, insistió en un diálogo entre Latinoamérica y el pueblo estadounidense, para enfrentar los problemas generados por una fase superior del capitalismo, que empobrece a la región.

El intelectual cubano Luis Suárez consideró indispensable la comunicación con los sectores más sensatos en Estados Unidos, para generar debates conceptuales y buscar respuestas comunes a los conflictos sociales acentuados por la dominación hegemónica y el comercio desigual.

Durante la reunión se presentaron los libros Crisis de la hegemonía de Estados Unidos, del CLACSO, y Nuestra América en la encrucijada, del profesor norteamericano Ricardo Dello Buono.

Una de las conferencias que más atrajo la atención, y que llenó hasta desbordar la pequeña sala de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Panamá, se tituló “Alternativas de desarrollo, neoliberalismo y ALBA”. En ella intervinieron Yolanda Marco y Juan Jované por Panamá, Luis Suárez por Cuba y Atilio Borón por Argentina.

Queremos reseñar aquí algunos de los señalamientos hechos por Atilio Borón, Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Analizando las alternativas frente a un mundo regido por la globalización neoliberal y sus secuelas de miseria, hambre y muerte, Borón se preguntaba: ¿Cómo definir a la “izquierda” latinoamericana de hoy? ¿Qué elementos constituyen un programa realmente alternativo a lo que el sistema imperialista nos impone?

Señaló con claridad quiénes no son izquierda porque sus gobiernos, pese a cierta demagogia populista aplican programas de corte neoliberal, enfatizó no son izquierda: ni Lula, ni Kirchner, ni Tabaré, y el público casi que a gritos agregó: ni Martín Torrijos.

Borón describió cómo se ha convertido en el principal beneficiario del gobierno de Lula al capital financiero del Brasil, que está haciendo su “agosto” con la decisiones económicas del gobierno del P.T., mientras el Movimiento Sin Tierra sigue esperando una reforma agraria prometida y los trabajadores ven echados al tinaco los compromisos del que otrora fuera su partido.

La intervención de Borón quedó muy en claro que de la socialdemocracia, en todas sus variantes, no puede salir ninguna alternativa al neoliberalismo, pues ella hace parte de este sistema construido para succionar la riqueza de la humanidad (plusvalía) a favor de un puñado de bancos y empresas transnacionales. Los cuales han construido, para garantizar sus dominación económica, un sistema político al que llaman “democrático”, pero reducido al sufragio periódico, del que sólo pueden participar quienes cuentan con los millones (de esos capitalistas) para financiar sus campañas. Por eso, Atilio Borón habla de la “democracia secuestrada”.

Pero, al mismo tiempo, Borón sí reivindicó, como ejemplos a imitar, procesos políticos como los de Venezuela y Bolivia, en los que la lucha social se ha combinado con la participación política de las organizaciones populares, para crear una dinámica que es claramente antineoliberal, aunque no sea completamente socialista. Borón exhortó a las organizaciones sociales y populares a conformar partidos políticos que den la pelea en ese plano, pese a la antidemocracia reinante, pues es necesario llevar la lucha a todos los niveles, ya que la lucha meramente sindical no logrará cambiar la correlación de fuerzas para el cambio al que aspiran nuestros pueblos.

Si por izquierda denominamos a aquellos que luchan por una alternativa frente al régimen político, social y económico imperante; y por derecha, a quienes defienden el actual estado de cosas (“el viejo régimen”, como dirían en la Francia revolucionaria de 1789), una condición sine qua non para ser de izquierda: es ser consecuentemente antineoliberal, por lo menos.

Borón formuló un programa mínimo para la construcción de una izquierda latinoamericana del siglo XXI, el cual por sí mismo podría mejorar muchísimo la vida de nuestros sufridos pueblos:

1. Reconstrucción del Estado, en el sentido de reivindicar su papel de regulador de los procesos económicos y como agente económico (nacionalizaciones), frente a aquellos neoliberales que defienden el imperio del mercado.

2. Anulación de las deudas externas de todos los países pobres, la cual es un saqueo descarado en el que los préstamos han sido pagados 5 ó 6 veces.

3. Una política de redistribución del ingreso y la riqueza nacional, alejada de las llamadas políticas de focalización que impone el Banco Mundial, al estilo del Plan Hambre Cero de Lula, el cheque de los B/. 35.00 de Martín Torrijos.

4. Una reforma tributaria a contramano de la que impone el neoliberalismo y que quita impuestos a los que más ganan, sino una que les obligue a tributar más. Por ejemplo, señaló que los plazos fijos están exonerados, al igual que casi todas las áreas vinculadas a la inversión extranjera, agregamos nosotros.

5. Una reforma agraria auténtica que permita, a la vez que garantice a ese gran porcentaje de la población un modo de vida decente, evite el despoblamiento del campo, y sirva como política de preservación del ambiente.

6. Nueva estrategia de desarrollo que no pasa, como sostiene el neoliberalismo por el sector exportador, sino por la construcción de un mercado interno, lo que conlleva industrialización y un sector asalariado mejor pagado.

Por supuesto, no ignora Borón, y así lo señaló, que este es un programa “reformista”, que no va más allá del sistema capitalista, de corte keynesaino y desarrollista, y que mientras que subsista una sociedad dividida en clases, pervive la explotación, con sus consecuencias sociales. En ese sentido, Borón llama a no deponer la aspiración a la transformación socialista del mundo.

Unido a lo anterior, es forzoso concluir que la única manera de llevar a cabo este programa mínimo propuesto por Borón, es que lo asuma un gobierno de los trabajadores y el pueblo, ya que la burguesía latinoamericana es incapaz de llevar a cabo consecuentemente un programa de reformas en el propio marco del sistema capitalista, dada su sumisión a los dictados de la globalización imperial.

Este es el punto cualitativo, y el verdadero “arte” de la política revolucionaria, el objetivo: ¿Cómo hacemos para que las grandes masas trabajadoras, dejen de ser actores pasivos, manipulados por los partidos y gobiernos de la burguesía, se movilicen y se conviertan en protagonistas políticos que transformen la sociedad?

En algún lugar que no recuerdo, Carlos Marx dijo: “Más vale un hecho que mil palabras”. Por eso concedemos gran valor a figuras como Chávez o Evo, porque han logrado catalizar la imaginación, las aspiraciones y la acción de millones de personas en todo el continente que aspiran a un mundo mejor, sin las miserias que la globalización imperialista nos ha impuesto. En un momento histórico en que muchos creían el cuento de que había llegado el fin de la historia, con la supuesta derrota del socialismo y el triunfo de la democracia liberal (Fukuyama).

Por ello, aunque sus gobiernos no son socialistas en el sentido estricto y clásico de la palabra, aunque los capitalistas siguen haciendo pingües negocios en Venezuela y Bolivia, el imperialismo les teme y conspira contra ellos, porque sabe que, por un lado, cualquier medida antineoliberal es en el fondo una medida contra el modelo capitalista imperante; y por otro, lo que es peor para ellos, es que Chávez y Evo son producto de la participación y movilización popular que se ha generado en la lucha contra las consecuencias sociales del neoliberalismo.

Que hay que denunciar la resucitación de la teoría del “socialismo evolucionista” (Bernstein) por boca de Heinz Dietrich disfrazándola de “socialismo del siglo XXI”, vale. Que hay que decir que un programa antineoliberal no es suficiente si no se transforma en socialista, es decir, en poder obrero real, vale.

Pero todo ello debe ser hecho desde dentro de los procesos que mueven a millones y que lideran, quiérase o no, los Chávez y los Evos del momento. Porque en última instancia la palabra la tienen las masas, ellas son las que pueden, o no, hacer el cambio real en el mundo real. Porque, la verdad es que la historia la hacen los pueblos, y no los programas.

Que se avance más o menos en alguna dirección, en últimas, tampoco depende (aunque pueden influir) de Chávez o Evo, sino de la lucha de clases. Por ello, parafraseando a Trotsky, la tarea hoy en Latinoamérica es encontrar el puente entre la conciencia de las masas que asumen el programa 'reformista' del chavismo y se movilizan en su defensa y la tarea histórica de construir una sociedad sin explotación, el socialismo.

Olmedo Beluche, sociólogo, educador y político, Panamá.

http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=39304
http://www.up.ac.pa/PortalUp/up.aspx?area=62



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