Estados Unidos Intenta Declarar Venezuela “Patrocinador de Terrorismo”

20 de Marzo de 2008
Por Tom Burghardt - GlobalResearch.ca / www.venezuelanalysis.com

Pocos días después de que el presidente Hugo Chávez afirmara en la Cumbre del Grupo de Río que su “gobierno sólo quiere la paz”, Estados Unidos intenta que declaren a Venezuela “Estado que patrocina el terrorismo”

McClatchy News:

La administración Bush ha iniciado una investigación legal preliminar que podría colocar a Venezuela en la lista estadounidense de naciones que apoyan el terrorismo luego de conocer informes de lazos cercanos venezolanos con rebeldes colombianos, confirmó un alto funcionario del gobierno (Pablo Bachelet: “Estados Unidos podría incluir a Venezuela en lista de Estados terroristas”, Oficina de McClatchy en Washington, lunes 10 de marzo de 2008).

En otras palabras, el Departamento de Estados de Estados Unidos está utilizando el “poco fiable dossier” de Uribe como pretexto para sancionar e imponer embargos a la República Bolivariana. De implementarse, estas restricciones limitarían severamente la capacidad de empresas estadounidenses para hacer negocios con Caracas, además de imposibilitar a Venezuela la exportación de petróleo a Estados Unidos o la importación de piezas de repuesto vitales para mantener la economía en marcha.

Según reglas onerosas que están bajo consideración, la Oficina de control de Activos del Departamento de Tesoro podría potencialmente congelar los activos financieros de Venezuela en bancos estadounidenses. Esta acción agresiva por parte de la administración Bush haría “gritar a la economía”, orden infame dada a la CIA por Richard M. Nixon que precedió al violento golpe que derrocó al presidente socialista democráticamente electo de Chile, Salvador Allende, el 11 de septiembre de 1973.

El informe de McClatchy continua:

La revision legal se produce después de que Colombia capturara cuatro computadores que pertenecían a un líder de la guerrilla en una incursión en Ecuador del 1 de marzo. Los documentos sugieren que el gobierno venezolano estuvo en el proceso de suministrar 300 millones de dólares a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)

El periodista e investigador Greg Palast informó luego de revisar realmente los documentos, que no había ninguna mención de que el gobierno venezolano estuviese “en el proceso de suministrar 300 millones de dólares a las FARC”.

En comentarios sobre la crisis, la abogada venezolana-estadounidense Eva Golinger escribió el martes:

Durante el último año, el Departamento de Estado ha clasificado a Venezuela como una nación que “no colabora” con la “guerra contra las drogas” y con la “guerra contra el terrorismo”. El Pentágono y las comunidades de inteligencia publicaron informes a principios de este año donde mencionan a Venezuela como una “gran amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos”; asimismo, han propuesto aumentar su presencia militar en la región. La Casa Blanca y el Congreso han incrementado el financiamiento de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, siglas en inglés) y del Fondo Nacional para la Democracia (NED, siglas en inglés) para los grupos opositores en Venezuela en un esfuerzo para reconstruir alianzas conservadoras que favorecen la agenda estadounidense. Los medios internacionales describen a Chávez como el “enemigo Nº 1” y líder de un “eje del mal” latinoamericano” que está amenazando la estabilidad regional. ("El Pacificador", Venezuela Analysis, martes 11 de marzo de 2008).

Con esto en mente, Bill Conroy informa en The Narco News Bulletin que espías corporativos de la CIA y el Pentágono han exportado al menos 11 aeronaves a Venezuela desde el 2003, cuatro de los cuales han sido vinculados con aviones que transportaban cocaína y detenidos por autoridades mexicanas de centroamericanas. La extensa investigación de Conroy sobre los aviones misteriosos y compañías muy poco fiables lo han llevado a concluir que los aviones están vinculados “con una elaborada operación encubierta”. Conroy informa:

El programa encubierto, afirman fuentes del orden público, probablemente involucre a la CIA y a componentes de las agencias de inteligencia del Departamento de Defensa, y se centra en parte en penetrar, e incluso apoyar, grupos narcotraficantes en Venezuela. El líder de ese país, Hugo Chávez, es regularmente demonizado por legisladores estadounidenses por, entre otras cosas, supuestamente permitir que su país se convierta en asilo de narcotraficantes. (“Invasión estadounidense de aviones con cocaína horripila a Latinoamérica”, The Narco News Bulletin, 11 de marzo de 2008).

El trabajo de Narco News encaja con la investigación sobre la que Daniel Hopsicker, periodista basado en Florida, ha estado informando desde el 1 de abril de 2006, cuando las autoridades mexicanas detuvieron al primer avión con casi 5,5 toneladas de cocaína en la península de Yucatán.

Tanto Conroy como Hopsicker han informado que la operación, cuyo nombre código es Mayan Express, parece dar prioridad a objetivos de inteligencia sobre objetivos de orden público. Puede que hayan permitido volar libremente a cargamentos de toneladas de cocaína hasta Estados Unidos mientras los “guerreros antidrogas” de Washington miraban hacia otro lado, una clásica señal de una operación de inteligencia autorizada.

Dos de los aviones identificados en sus informes, un jet Gulfstream II (número de cola N987SA), que se estrelló en México en septiembre pasado con una carga de 4 toneladas de cocaína, y un Beech 200 (N391SA) detenido en Nicaragua “con el número de cola falso N168D”, han sido vinculados con el programa de la CIA según los investigadores de Council of Europe.

En una entrevista con Conroy, el abogado Mark Conrad, “ex agente supervisor de alto nivel de la Aduana de Estados Unidos con un extenso conocimiento en el ámbito de la inteligencia”, dijo a Narco News lo siguiente:

"Si bien parece que estás desenmarañando conexiones extrañas, puede que seas el único que ve una pequeña parte de lo que sucede; o tal vez estás viendo lo que esperas ver y te pierdes de otra cosa.

"Creo, y eso es todo lo que es, que esto tiene algo que ver con operaciones en Venezuela para financiar operadores, o para desviar la atención de operadores de la Agencia en Venezuela para desestabilizar a Chávez… No está en los intereses de Estados Unidos que Chávez cree otra Cuba en una de las reservas petroleras más grandes del mundo”.


Antes del referéndum constitucional de diciembre de 2007, que el gobierno de Chávez perdió, Golinger informó que la contrainteligencia venezolana obtuvo un memorando de la CIA de la Embajada estadounidense que revelaba la existencia de planes de la CIA y el Pentágono para desestabilizar el país. Co el nombre clave “Operación Tenaza”, el memo tenía fecha del 20 de noviembre de 2007. Golinger reseñó:

La Operación Tenaza tiene el objetivo de promover una insurrección armada en Venezuela contra el gobierno del presidente Chávez que justificaría una intervención de las fuerzas estadounidenses, estacionadas en bases militares cercanas a Curazao y Colombia. La Operación menciona dos países en nombre clave: Azul y Verde. Estos nombres se refieren a Curazao y Colombia, donde Estados Unidos posee bases operativas, activas y equipadas que fueron reforzadas hace año y medio para anticipar un conflicto con Venezuela.

El documento confirma que las operaciones psicológicas son la mejor y más efectiva arma contra Venezuela, y continuará con sus esfuerzos para influenciar la opinión pública internacional sobre el presidente Chávez y la situación en el país.

La Operación Tenaza es un plan muy alarmante cuyo objetivo es desestabilizar Venezuela y derrocar de nuevo a su presidente legitima y democráticamente electo (y que además cuenta cono gran apoyo popular). El plan fallará, primeramente porque ha sido descubierto, pero debe ser denunciado en el mundo como una violación inaceptable a la soberanía de Venezuela (“Operación Tenaza de la CIA Descubierta en Venezuela”, Venezuela Analysis, 28 de noviembre de 2007).


Si bien la “Operación Tenaza” falló en diciembre, la CIA ha intensificado las tensiones desde entonces, tal como lo demuestra el ataque colombiano-estadounidense del 1 de marzo a Ecuador. Desde su fallido golpe de Estado de abril 2002 contra el gobierno socialista, Estados Unidos, que actúa a través de múltiples frentes (desde al CIA, pasando por el Centro Americano para la solidaridad laboral Internacional y el Instituto Republicano Internacional, hasta el Fondo Nacional para la Democracia), ha introducido millones de dólares a Venezuela para financiar una gran campaña de subversión y violencia.

Utilizando activos como Súmate, Acción Democrática, Comando Nacional de la Resistencia, medios como Globovisión y RCTV y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), Washington y sus aliados ultraderechistas están planeando una “opción Pinochet” para tumbar el gobierno democráticamente electo de Hugo Chávez.

A pesar de los continuos ataques de las bandas paramilitares narcotraficantes de ultraderecha como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y las Águilas Negras en el estado Táchira, los analistas creen que el Plan Colombia financiado por Estados Unidos está siendo utilizado por los regimenes de Bush y Uribe como parte de un movimiento militar tipo tenazas contra Venezuela.

El gobernador del estado Táchira, Blanco la Cruz, señaló al periódico socialista australiano Green Left Weekly lo siguiente:

"Las zonas que sufren este problema con más intensidad son las del sur del Lago de Maracaibo en Zulia, el Alto Apure y obviamente Táchira, en estos estados, los paramilitares, ayudados por el gobierno colombiano, han tomado el control de varias áreas, a través de la compra de haciendas con dinero producto de extorsiones, secuestros y principalmente el tráfico de drogas”. (Jim Mcllroy & Coral Wynter, “Venezuela: Armas, drogas y maleantes. La amenaza del Plan Colombia, número 684, 20 de septiembre de 2006).

Si Estados Unidos determina que Venezuela “ha…cruzado el umbral de Estado que promociona el terror”, según un “funcionario sin nombre” citado por McClatchy News, sanciones estadounidenses verdaderas provocarían un estado de guerra económica salvaje como preludio a una invasión de Estados Unidos y una ocupación de Venezuela y sus recursos petroleros estratégicos.

Por Tom Burghardt - GlobalResearch.ca / www.venezuelanalysis.com
Martes, 18 de marzo de 2008
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